
El 5 de marzo de 1975, en el salón de AOMA, Tandil, provincia de Buenos Aires, “Grupo Torio” estrenó “Cerro de Leones”. El proyectorista de aquel importante evento me escribe hoy un relato que nos hace pensar. No nos equivocamos: la memoria y la identidad están vivas en aquel proyecto que ha cumplido 50 años. Gracias, Oscar González.
-Beto Gauna — Málaga, España, febrero 2026
Carta de Oscar González
Soy Oscar González, cinéfilo y amante del cine. Séptimo arte que resume, condensa y expresa todas las demás artes. No solo eso: hoy la magia del cine refleja una historia de amistad, reencuentros y recuerdos.
Hace más de cincuenta años, el 5 de marzo de 1975, en Tandil, provincia de Buenos Aires, República Argentina, en el salón del gremio AOMA, en Villa Laza, se estrenaba Cerro de Leones. En esa época, un joven de 20 años, fanático del cine, era parte integrante de “La Banda del Cine Club Tandil”, que, entre otras actividades cinéfilas, trajinaba el pueblo y localidades vecinas con el querido Bolex de 16 mm, proyectando ciclos de cine francés, preestrenos, documentales o clásicos en el Museo de Bellas Artes, la Universidad, escuelas, clubes y colonias de vacaciones (allí reinaba Chaplin).
En ese marzo del 75, un amigo me dice: “Oscar, se va a estrenar Cerro de Leones en el salón de AOMA en Villa Laza y necesitan proyector y proyectorista”. ¡Decir y hacer fue uno! Allí fuimos a hacer la proyección previa de prueba bajo la atenta mirada de Beto Gauna. Tengo el recuerdo de que, en un momento dado, se trabó el Bolex y se quemaron unos fotogramas. ¡Cómo se enojó Beto!
Cuando terminamos la proyección de prueba, Beto me sorprende diciéndome: “Tomá, llévate la película y aparece con ella sobre la hora de proyección”. Para que entiendan esa indicación imperativa, que ahora suena extraña: esas épocas eran, lamentablemente, violentas y difíciles, y había que tomar precauciones. Recuerdo llegar al salón de AOMA desbordado de gente, entrar, cargar la película en el Bolex… ¡Presentación y proyección! Final de aplausos, abrazos y lágrimas de recuerdo para los protagonistas originales de la huelga.
Estas palabras resumen mi reencuentro con Beto Gauna luego de cincuenta años, el recuerdo afectuoso de mis compañeros del Cine Club Tandil y de mi querido tío Chulo Soto, a quien veo detrás de su pila de adoquines que había esculpido uno a uno con tremenda precisión milimétrica, perfectos e idénticos. En el Chulo Soto de Cerro de Leones veo el símbolo de aquellos canteritas que hicieron la Huelga Grande de 1911. FIN
Post títulos:
Recordatorio a las autoridades encargadas de defender los adoquinados de las calles de Tandil: tengan presente que cada adoquín representa un picapedrero que ayudó a construir nuestra ciudad. Nada de argumentación fútil o baladí. Las grandes “vías” de Europa, en uso por todo tipo de vehículos, aún conservan los adoquines que pusieron los romanos hace más de veinte siglos.
Oscar E. González
GO FOR IT
Gracias Beto por publicar el recuerdo.
Cerro de Leones volvió a unirnos después de 50 años